witte kopal

Het aroma van de kop –el “incienso de la tierra“–, heeft meerdere centurias como bálsamo universal para purificar y potencializar la abundancia, al rekening houdend met een speciaal soort medicijn voor alma en een mediador tussen dos mundos –el materiaal en de los geest.

De copal es considerado como een harsa sagrada y ha sido muy valorado y ultilizada desde tiempos ancestrales, door los pueblos originarios de America, como los mayas and los aztecas, que lo utilizaban en rituelen de ofrecimiento, agradecimiento, conexión, inspiración and sanación. Los mayas consideran el copal dentro de las 3 cosas más valiosas y que sirven para ofrendar al mundo espiritual.

Voor al onze spirituele relaties, het aroma en het uiterlijk van de koper die een waarzeggerij is. In een gezond ritueel, je kunt eten of drinken voor een medior van een sahumador de barro. Als je de cuatro rumbos (del universo) en al Sol hebt gevonden, kun je een laatste keer kijken of een brasero donde de vuurzee met kool kan doen. En ciertas poblaciones se colocaban fragmentos de la resina inter los alimentos que formaban la ofrenda.

18,00

Historia del copal

No ha se han encontrado restos arqueológicos relacionados con el copal en el altiplano mexicano, pero sí entre los mayas, como lo testifican las bolas de copal del Cenote Sagrado de Chichén Itzá (Montúfar et al., 2006).  Específicamente, “Copal de Protium” (La resina de los árboles Protium, que crecen entre los bosques tropicales).

En la época prehispánica, entre los aztecas, se le conocía como copalquáhuitl: “árbol de copal”, y a la resina extraída de él como copalli: “incienso”. Por su uso religioso era conocido como iztacteteo, esto es, “dios blanco”, por el color del humo que despedía. Bernardino de Sahagún, en su Historia general de las cosas de la Nueva España describe cómo la goma de copal era usada de manera ritual por los habitantes de la capital azteca, quienes la quemaban como ofrenda a sus dioses:

«En la ofrenda del incienso o copal usaban estos mexicanos, y todos los de Nueva España, de una goma blanca que llaman copalli —que también ahora se usa mucho— para incensar a sus dioses. No usaban del incienso, aunque lo hay en esta tierra. De este incienso o copal usaban los sátrapas en el templo y toda la otra gente en sus casas […].» Historia general de las cosas de la Nueva España, Libro II.

 “Copalquáhuitl” hace referencia al “árbol de copal” en náhuatl, y aunque algunas especies de Bursera producen la resina de copal, cada nombre específico suele asociarse con una especie particular. Por lo tanto, es importante tener en cuenta las diferencias entre las diversas especies de Bursera y sus nombres comunes para evitar confusiones.

Contexto prehispánico del copal

En los contextos rituales prehispánicos, se ofrendaba la resina de copal blanco tanto de forma física como en forma de humo, al ponerla sobre la lumbre.

Con el humo de copal se honraba a las imágenes divinas y se propiciaba el vínculo hombre-entidad divina. Las figuras de sus dioses se sahumaban con copal varias veces al día, en cada caso los sacerdotes dirigían el humo aromático hacia los cuatro rumbos cardinales y al sol, en un acto ritual.

Según los relatos de los españoles a su llegada a Mesoamérica, el incienso que conocemos como copal era considerado por los antiguos mexicanos como un dios con poderes mágicos y religiosos que lo convertían en un protector. Lo llamaban iztacteteo, que significa «dioses blancos», por el humo que produce cuando se quema sobre brasas ardientes.

Según estos mismos relatos, la gente usaba el copal con mucha frecuencia, al menos dos veces al día, una por la mañana y otra por la noche. Se usaba para ofrendar a los dioses, para limpiar los templos, durante los funerales y en las ceremonias para pedir por las cosechas.

También se usaba copal para las festividades dedicadas a los dioses dadores de la lluvia, para reverenciar a los númenes del maíz y a los dioses principales del panteón nahua: Huitzilopochtli, Tezcatlipoca, Xiuhtecuhtli; se hacían rituales con ofrendas y copal para propiciar la buena cacería, pesca, extracción de madera, resinas y piedra de los montes, el establecimiento de las plantas en la jardinería; para honrar a los guerreros por sus victorias militares, etc

Y por supuesto, el copal tenía un papel primordial en cualquier ceremonia o ritual.

En los códices, que son libros muy antiguos hechos de cortezas de árboles en tiempos anteriores a la Conquista, hay dibujos que nos cuentan episodios importantes de la vida de los pueblos antiguos. En muchas de sus imágenes se pueden observar dioses o sacerdotes ofrendando copal, el cual guardaban en un morral especial.

En el Templo Mayor de Tenochtitlan, se han encontrado gran variedad de fragmentos de copal y artefactos realacionados con su uso, como cilindros, conos, bolas, bases piramidales o redondeadas de cuchillos de sacrificio y figuras antropomorfas de copal.

En la superficie de algunos de estos elementos, se encontraron restos foliares y de corteza del árbol de copal de Bursera bipinnata.

Se han encontrado ofrendas que tienen copal en forma de pequeñas tortillas, tamales o granos de maíz. Por esto algunos estudiosos de las antiguas culturas azteca y maya, piensan que el copal fue considerado alimento para los dioses.

El copal también era utilizado como pegamento para hacer incrustaciones en las máscaras y unir los mosaicos de piedra, concha y otros materiales. Mezclado con pigmentos, el copal también se usaba para elaborar pinturas con las que se decoraban los murales y en la orfebrería.

El término copal deriva del vocablo náhuatl copalli, el cual califica a diversas resinas aromáticas del mundo: copales de África Oriental (de Zanzíbar, de Madagascar y de Mozambique), de Manila (Indonesia, Filipinas, Malaya e indias Orientales.

Al llegar a América, los españoles conocieron el uso ceremonial del copal y descubrieron que su aroma era casi igual al del incienso utilizado en Europa con el mismo fin.

Según la Biblia, los reyes magos llevaron de regalo al niño Jesús incienso y mirra, resinas producidas por árboles de la misma familia de los copales.

Fray Bernardino de Sahagún (2002), Fray Diego Durán (1984), Fray Toribio de Benavente o Motolinia (1995) y Hernando Alva-rado Tezozómoc (1994).