Vídeos Mapacho Amazónico

Sinchi, sinchi, negrito.

TRANSCRIPCIÓN COMPLETA PULIDA — Conferencia Dr. Jacques Mabit

«Sinchi, Sinchi, Negrito: El uso medicinal del tabaco en la alta Amazonía peruana»

1. El tabaco como planta central de la Amazonía [3:47–9:59]

[Existe una aparente contradicción entre] la intoxicación y la peligrosidad del tabaco —el cáncer, etcétera— y al mismo tiempo el uso tradicional que refiere al tabaco como la planta medicinal principal en la mayoría [de las tradiciones amazónicas]. En todo caso, [es la] planta central más importante. [Más que la] ayahuasca, que todas las otras plantas.

Para mí, desde ya, dentro del contexto amazónico, el tabaco es central, fundamental. Si hay una planta que se quiere tener, sería esa. E insisto, porque muchas veces [en] Occidente [hay] fascinación por todo eso [las otras plantas], pero en realidad el tabaco predomina ampliamente. Pero es de uso bastante delicado y difícil.

Cuando llegué —como buen occidental— hace [más de 25 años] a la Amazonía, inmediatamente me sorprendió ver cómo se utiliza el tabaco. Y entonces, [lo que observé fue] una síntesis de ese choque cultural: [la diferencia entre] cómo [se concibe el tabaco aquí] y la forma tradicional como se utiliza allá.

Bueno, hay diferentes usos del tabaco. No solo el uso popular: todos los campesinos lo utilizan para protegerse de las mordeduras de los zancudos, de los insectos, y también especialmente de las víboras, de las serpientes. Cada campesino fuma y utiliza eso también para protegerse de las malas energías, los «vapores» —que hay que entender como una serie de interferencias en el mundo de la selva, que es un mundo muy vivo, activo, donde hay una serie de entidades o de instancias del mundo invisible que están actuando constantemente, contra las cuales [uno necesita] protegerse.

De fondo, hablando del tabaco, tenemos que introducir inmediatamente unos conceptos que creo que la mayor parte de ustedes tienen, pero que no son clásicos en [la visión occidental]. Se trata de la concepción del mundo visible y el mundo invisible. Es decir, que hay una realidad que percibimos con nuestros cinco sentidos —el mundo sensible, material— y otra realidad que no percibimos directamente con los sentidos pero que existe y que actúa sobre nosotros. Y en este contexto, el tabaco se utiliza como medio de comunicación entre estos dos mundos.

[El tabaco] se utiliza mucho también para curar las heridas. Los gusanos que se ponen, por ejemplo: una madre y un hijo que tiene una pequeña herida, la mosca le puso los huevos, se ponen los gusanos. ¿Qué hace la madre? La mamá va a poner un poco de tabaco para extraerlos, y va a cantar, llamando al espíritu del tabaco directamente. Y observe: eso es llamativo. Ver cómo, cantando, sale el gusano, sale llamado por el canto. Es una cosa que [parece sacada de] una película, pero es real. Yo lo he visto muchas veces. Entonces, hay cantos para llamar [a los espíritus y sacar] los gusanitos.

Digo eso porque tenemos que entender que en este concepto del mundo sensible —[la] materia tan sensible a través de los sentidos— [existe] el acceso a otra dimensión. Todo el concepto del mundo ahí es simbólico.

 

2. La función simbólica y los niveles de acción de la planta [10:00–19:59]

¿Qué significa eso? En la tierra, lo que es un documental, es el simbolismo, la función simbólica. Los símbolos son formas que pueden [representar imágenes] que son perceptibles desde el mundo sensible, pero que nos dan a ver algo que no se ve. Entonces son figuraciones, en este mundo material, de algo que no se puede ver directamente. [Por ejemplo,] el corazoncito: el amor no se puede ver, no se puede pesar ni medir, pero el corazoncito nos da a entender, desde una realidad que entendemos —que es un corazón en el ser humano—, una realidad otra.

Esta figuración simbólica no es solamente una representación estética o un código de comunicación. Es operativa y efectiva. Eso es un paso muy grande para los occidentales: entender que el simbolismo es operativo, eficaz, y actúa realmente en nuestra vida. Entonces, utilizando la función simbólica, podemos actuar sobre la parte física, sobre la mente y sobre la parte espiritual.

Ese es el fundamento del ritual. El ritual funciona en base a la capacidad simbólica del ser humano. Y eso es lo que la antropología nos permite entender: que el ser humano es un ser simbólico por naturaleza. [Sin embargo,] si bien tenemos esta capacidad, el reduccionismo positivista-cientista-racionalista [de Occidente] va a reducir la planta a un objeto físico, y entonces nos perdemos y no entendemos lo que es [la dimensión completa de la planta].

Si bien hay una [dimensión] molecular, farmacológica, cuando vamos a utilizar el ritual de manera correcta, vamos a activar la energía, las potencias de las plantas, a nivel energético. Y eso va a afectar nuestro cuerpo energético primero, a un nivel psicoemocional, y luego a un nivel más sutil que es el nivel espiritual. La planta puede ser activada para actuar a diferentes niveles. Y ahí donde el ritual es fundamental, porque esa activación es la más poderosa, más potente, y por tanto también más peligrosa si no se utiliza de manera correcta.

Entonces, activando la energía, las potencialidades de la planta a través del ritual, [accedemos a] una función que no es puramente farmacológica. Eso es lo que permite entender el uso terapéutico tradicional del tabaco: no se trata simplemente de la nicotina actuando sobre receptores, sino de una planta-espíritu que actúa en múltiples dimensiones del ser humano.

 

3. La ley del orden de ingestión y las formas de consumo [20:00–24:59]

[Existe una ley espiritual fundamental que rige] la forma de extracto acuoso —[el tabaco] cocido, masticado, [en forma] líquida— y luego, recién después de un proceso iniciático, se va a acceder al tabaco fumado. Eso es fundamental, esencial. Y lo vamos a encontrar en muchas tradiciones. [Es] lo mismo que pasa con el cannabis en las tradiciones orientales: se puede consumir en forma iniciática. [La ley es:] primero tomar [la forma] sólida, [luego] líquida, antes de acceder a las formas [aéreas, fumadas]. Y eso es una ley espiritual, es una ley universal.

Desde que nacemos estamos en [esta misma ley]: el niño está en un mundo material, la materia está constituyendo su cuerpo físico dentro del ambiente, la matriz material de su madre. Y dentro del líquido amniótico: no hay luz, no hay aire. Al nacer, va a dejar este mundo [acuático], material, y accede a la luz, al sol y al aire.

Lo que sucede a nivel biológico-fisiológico en el nacer es [el paso] del mundo de la madre al mundo exterior. [Y] este es un proceso que se repite a todos los niveles. Entonces, la iniciación, siendo un nacimiento espiritual [o] psicológico-espiritual, procede por el mismo procedimiento: siempre [se] va de lo sólido a lo líquido, y de lo líquido a lo [aéreo].

[En el caso del tabaco,] precisamente es donde uno va a diferenciarse. Los niños salen del mundo de las madres, salen de las matrices, y van a acceder al mundo de los hombres. Eso muchas veces [se ve en rituales de pasaje]. Por ejemplo, entre los guajiros en Venezuela, precisamente al momento de la adolescencia se va a dar al joven tabaco en forma bastante fuerte. En este momento va a ser una prueba de valentía, donde también va a tener que vencer sus miedos. Es una cosa muy fuerte a nivel físico y psíquico, y donde eventualmente, si [el joven] resiste al tabaco, se puede percibir si tiene la posibilidad de ser curandero, si tiene un llamado.

[El tabaco de iniciación es muy fuerte.] No solamente [a nivel] físico —es difícil, el jugo de tabaco es muy fuerte, con sensación de muerte, vómitos fuertes, etcétera— pero también los efectos psíquicos del tabaco y los [efectos] espirituales: el contacto con el mundo otro.

 

4. Incorporación del espíritu: el yachay y la soplada [25:00–34:59]

[En el proceso de iniciación con tabaco,] el sujeto asimila «la carne de los dioses», que es el tabaco. En realidad es el mismo dios [que] se incorpora a nosotros. De esta manera, [hay] una especie de inversión: el que come es el que [es] comido —en lo físico, [el que come] es el que es asimilado en la dimensión divina o espiritual. Y eso lo encontramos tanto en la tradición cristiana —la eucaristía, la misa— como en [las tradiciones amazónicas]. Es un proceso de asimilación, de incorporación.

Nutriéndose, el sujeto que se va a iniciar, poco a poco se transforma. Hasta cierto punto, [llega a encarnar] la entidad del espíritu, la matriz energética de las sustancias que ha ingerido. [Uno no se vuelve] tabaco, [sino que] se vuelve el espíritu del tabaco.

Y en esta construcción progresiva de esta armadura, de esta matriz energética, con la dieta se van a constituir las «arkanas»: las protecciones energéticas que el curandero va a integrar cantando, soplando con el tabaco —los ícaros. [Cuando] uno se ha nutrido de estas plantas con el tabaco al centro, [se constituye] todo un circuito energético que se [construye] a través del ritual, de los cantos y de la alimentación con estas sustancias sagradas.

La abstinencia sexual también [forma parte de estas técnicas]. Todo esto apunta a que la energía de la planta —del tabaco y de las otras plantas de la dieta— vaya incorporándose, asimilándose. La energía [se] va a materializar físicamente en el cuerpo, mediante la constitución de unas flemas que inicialmente pueden estar un poco distribuidas en el cuerpo, pero que en el proceso, poco a poco, van a localizarse físicamente en el estómago.

Los curanderos, los chamanes, poseen una flema que se llama el YACHAY [quechua: conocimiento/poder], que se clasifica [como] el conocimiento que está en el estómago. Ese es su poder. Para nosotros [los occidentales], el poder [es algo difícil de concebir como algo] materializado. [Pero] es así, hasta el punto que el curandero anciano, cuando llega a cierta edad y siente que va a morir, va a extraer esa flema. Y lo hace precisamente con un buen tabaco: va a tragar humo de tabaco y va a expulsar [el yachay]. Es una sustancia viscosa. El poder que ha acumulado durante toda su vida [se transmite así al siguiente curandero].

 

5. La chupada: extracción de dardos y brujería [35:00–44:59]

[Uno tiene que] pasar por esas pruebas, de recibir también esos «virotes» [dardos mágicos]. Entonces ahí pues, [cuando uno observa ciertas] situaciones, se manifiesta inicialmente con dolor, como una intensidad en alguna parte del cuerpo. Y esos dardos están cargados de la intencionalidad del brujo que [los envió]: que puede ser [para] cortar [el apetito, hacer] que no tenga más ganas de alimentarse, que se muera de inanición, o que tenga ideas suicidas —»ya es el momento, salta por la ventana»—, cosas así.

Para sacar esos dardos, esas flechas mágicas o «virotes», justamente vamos a tener [al curandero] que también tiene eso ya [integrado]: tiene esa flema que va a venir para aspirar, succionar ese dardo, esa mala energía. Y cuando lo soluciona, extrae también esa flema, la [expulsa], la materializa en su boca. Y a veces [aparecen objetos] introducidos [por] la intencionalidad precisa del maestro: [el curandero] puede [extraer] pedazos de vidrio, pedazos de chonta, que son [dardos] físicos.

[Ante esto,] la literatura es… bueno, [la pregunta es] si es que lo hace para [impresionar], que realmente está sucediendo. [Podemos] tomarlo como [cosas de] locos y tonterías, o plantearse que el conocimiento chamánico alcanza niveles que son los que nos ponen en jaque a nosotros en nuestro conocimiento. En realidad, todo lo que estoy diciendo acá [cabe] dentro de muchos modelos —actualmente la física cuántica, por ejemplo— que permiten totalmente, que son coherentes con esos conocimientos. Sino que nosotros no lo podemos, o no conseguimos, [porque] no tenemos la experiencia de activarlos a nivel personal.

[Lo que hay que entender es que] el chamanismo, el curanderismo que nosotros tenemos [idealizado] —como [si los] indígenas estuvieran en paz, desnudos y en armonía con [la naturaleza]— no es así. Hay una sombra, de gran peligrosidad, de violencia, y donde hay gente que [se ataca] constantemente, que se pasa el tiempo tratando de [enviarse] esos virotes.

Yo al inicio [pasé por eso como] combatiente. Cuando [ya] llegas a 50 virotes, ya no quieres contar más. [El tener que extraer] 50 veces esos dardos y sacarlos es una cosa realmente muy sorprendente. La primera vez que me ocurrió, no sabía qué era eso, y empecé de un momento a otro [a sentir un] posicionamiento [extraño] en la cama, [sintiéndome mal], y empecé a tener [pensamientos] negros, de suicidio: «Ya es el momento, salta por la ventana.» Y yo [pensé:] «No soy yo.» Eso no [es mío], no tengo duda.

 

6. La soplada: técnica terapéutica central [45:00–54:59]

[En la soplada,] el curandero que ya está bien preparado, que ha hecho su trabajo de dieta, que tiene sus arkanas, que tiene su yachay, [actúa así:] no le perturba, ya armonizó el cuerpo de su paciente antes. [Las] sopladas [básicas] son muy fáciles de [aprender], cualquier persona lo puede [hacer], no se necesita estudiar mucho tiempo. Pero [para que sea] eficaz —y yo no puedo [exagerar esto]— las perturbaciones que hay en los pacientes [requieren un curandero formado]. Si uno no ha hecho el trabajo con plantas, puede soplar y no pasa nada, porque no [tiene] directorio [energético].

Pero si uno se mete a [ritualizar], entonces sí pasan cosas. Yo le cuento un ejemplo: mi esposa, que es médico también, tenía un paciente en una consulta médica clásica. El señor tenía diabetes, hipertensión, tantas cosas, que [un] día [cuando] regulaba la hipertensión, la diabetes [se desregulaba]. [Ella me dijo:] «No sé qué hacer con él.» [Yo le respondí:] «¿Quieres [que le haga] una soplada?» [Le hice una soplada,] y ese tipo, todo tenso, muy cargado, con mucho estrés… [todo se equilibró].

[Ahora bien, hablando del] espíritu [de las plantas]: lo que llaman tradicionalmente «las madres de las plantas.» La diferencia entre el ser humano y las plantas [o] los animales es que cada ser humano tiene un espíritu personal, individual —cada uno aquí tiene su espíritu—. En las plantas y los animales [hay] un espíritu colectivo. El espíritu del tabaco… no hay un espíritu para cada planta de tabaco: [es el] mismo [espíritu colectivo].

En la jerarquía de la naturaleza, [el trabajo del] curandero, del chamán, es conectarse con ese espíritu, con esa entidad que preside a cada [especie], cada elemento vivo en el mundo, en el universo. [Todo] tiene un espíritu que preside sus funciones. No solamente las [plantas], sino también las fuentes de agua, los manantiales, los ríos, los volcanes, los cerros, las estrellas, el sol. Es lo que nosotros, en la tradición judía, tenemos [como] los ángeles, los mensajeros: los que conectan cada función, cada objeto material, [con su dimensión espiritual].

 

7. El tabaco: planta universal de los cuatro elementos [55:00–64:59]

[Lo que es] interesante [es que] esta planta [tiene una] universalidad. El tabaco es de tierra, de agua, de aire y de fuego también. Es una planta que está al cruce, al encuentro, la confluencia de todos los elementos. Pues eso [lo convierte en] una [planta] sumamente poderosa, y por eso también se va a utilizar en todas las [ceremonias]: la constante, para potencializar el efecto de las otras plantas.

Porque el tabaco se puede combinar con cualquier otra planta: si es una planta de agua, no hay problema, porque el tabaco tiene una dimensión agua; si es una planta de tierra, también, porque tiene una [dimensión de] tierra. El tabaco puede combinarse con todas las otras plantas [y tiene] un efecto potencializador, [una] energía de potencialización de las virtudes de la planta.

[Puede combinarse con] plantas psicoactivas —[como la] ayahuasca, que se utiliza también bastante— pero también puede ser con cualquier otra planta. Y especialmente las plantas que [se usan en] las dietas, en esos retiros, [que] están llamadas «plantas maestras» y tienen una función que es muy poco común.

La coca tiene una función un poco similar, pero no es exactamente la misma cosa. No quiero entrar en detalles, pero la coca es una planta que está exactamente en [el equilibrio]: no es ni masculina ni femenina, es femenina y masculina. Es una planta solar, de la cultura del sol, del Inca. [Integra] niveles [y es] también de la Mama Pacha, de la tierra. [Es] planta femenina y masculina.

El tabaco no. [Es un] punto [clave]: el tabaco es 100% masculino. ¿Qué significa? Que va a potencializar todas las funciones masculinas a nivel psíquico. [Es curioso que] en nuestra sociedad, cuando hay publicidad sobre el tabaco por televisión, [siempre se asocia con] el Marlboro Man, [el] cowboy, [el hombre fuerte]…

 

8. El espíritu del tabaco: clarificación, fuerza y protección [65:00–79:59]

Entonces, quiero un poco hablar del espíritu del tabaco, de la matriz espiritual, de esa matriz fundamental del tabaco. Para mí, [esta dimensión] alcanza una dimensión transcultural, y eso lo digo con experiencia.

Yo tuve la oportunidad de hacer una experiencia en Francia una vez, con una serie de personas francesas que [nunca habían ido a] la Amazonía, que no conocían la cosmogonía de las tradiciones [amazónicas]. Les [di] a tomar [tabaco] y les pedí que [escribieran] en un papel los adjetivos que les venían. ¿Cómo [describirían] su experiencia [con] este espíritu? Entonces: agradecido, poderoso, purificador, denso, penetrante, estructurante, cálido, tranquilizador, impregnante, [justiciero]…

[Después de tomar] tabaco, de repente nos sentimos [fortalecidos], sentimos como placas de metal [en el cuerpo], como un Superman, físicamente y psíquicamente.

Las [tres funciones principales del espíritu del tabaco son]: LA FUERZA, LA CLARIFICACIÓN [mental], y LA PROTECCIÓN. La primera sensación [al tomar tabaco] es precisamente la desprotección: uno se siente [con] una vulnerabilidad extrema, [siente] que cualquier cosa le puede matar. «Yo no soy nada, soy una pequeña [criatura] que cualquiera puede aplastar.» Expuesto. Eso es lo [primero]. Y después, cuando pasa eso, entonces [viene] la sensación de protección: muy protector de las malas energías. La principal planta de protección de las malas [energías].

[Estas son] las tres funciones principales del tabaco. [El tabaco] va a permitir una limpieza: física —porque hay una reacción física fuerte— pero también psíquica, afectiva, emocional, y [una] limpieza espiritual. El tabaco alimenta nuestro espíritu, alimenta nuestra energía.

[Pero hay un peligro:] si [las personas que se] conectan con el mundo espiritual [lo hacen sin saber lo que hacen], se contaminan. Es un [problema serio]. [He visto] un maestro de Reiki [con] cáncer. Quiero decirlo porque: cuidado, conectarse con el mundo espiritual [requiere] saber exactamente lo que se hace, cómo se hace y a quién se invoca. Si no, lo primero que viene son los [espíritus bajos], que son realmente muy peligrosos.

Entonces, el tabaco alimenta [nuestros] espíritus. [Pero] si [uno] tiene una infestación —porque practicó una cosa así, porque estuvo en un lugar contaminado, una casa donde hubo asesinatos, qué sé yo, [o] por [una] relación sexual sin [la debida protección] con una persona que estaba infectada (eso se transmite de cuerpo a cuerpo, por eso también la abstinencia sexual durante estos trabajos)—, no [es por razones] morales, [sino porque] hay una razón totalmente energética, fundamental. Se trata del cuerpo sagrado; el cuerpo es un templo sagrado.

 

9. Tabaco fumado vs. tabaco líquido: el peligro del narcisismo espiritual [80:00–89:59]

El fumar tabaco sin hacer [el] procedimiento [iniciático] es finalmente alimentar entidades, [los] espíritus que uno tiene [adheridos].

El tabaco tiene el [efecto de] estímulo de la memoria, de la concentración. Por eso también mucha gente [fuma]: los escritores, artistas, porque [hay] ese efecto. [Pero] en este caso, puede volverse una especie de bombeo energético, porque absorbe energía. [Y] ojo: cuando usted lo ve según el esquema que le dije, si no hay la iniciación, entonces [lo que hace es] progresivamente [debilitar] el cuerpo energético más y más. Y la gente que [fuma] mucho en este contexto, sin preparación… [llegan a] la muerte, sencillamente. No hay que olvidar que son tres millones y medio, cuatro millones de muertes anuales. [La nicotina] es muy tóxica. [Aunque] no debería decir eso: la sustancia no es tóxica, es una sustancia que se puede utilizar [correctamente].

[El tabaco fumado,] sin la intensidad de la iniciación con el tabaco líquido, va a alimentar la [di]fusión [del ego], una especie de [narcisismo] gótico. Nuestra parte de nosotros que funciona en lo imaginario, que está constantemente en la autocontemplación narcisista. Es muy frecuente [habitar] en el nivel de ese narcisismo: «Yo estoy trabajando sobre mí mismo, estoy en busca de mí mismo.» Está muy bien, pero si eso no te abre al mundo exterior, si eso no te abre a la relación con los demás, si eso no te abre a la compasión, [entonces] es un pozo narcisista [y] gótico, con una inflación tremenda del [ego].

[La verdadera] vida espiritual es encarnar el espíritu en lo cotidiano. Es [un] movimiento inverso: no escaparse de [la] realidad, [no] vivir ahí en una cueva —bueno, habrá místicos con esa vocación, pero la mayor parte de nosotros tenemos que [vivir] con nuestros hijos, con nuestra esposa, con [el] trabajo, donde estemos, tal como estamos.

[Hay que] volver a lo que es, lo más aquí y ahora, la realidad que nos [rodea]. Muchas veces [no queremos verla] porque nos duele, [porque nos] decepciona el [ideal] que tenemos del yo: [queremos] ser tan bellos, tan [buenos], tan inteligentes, tan generosos, etcétera.

Después [de muchos años de] ayahuasca, hay gente que viene y que vive como si fuera un gurú. Y a mí me [pasa lo contrario]: me siento absolutamente como un tipo común. [Siempre] somos [seres con limitaciones].

 

10. Preguntas del público y reflexiones finales [90:00–128:17]

[Sobre la diferencia entre el tabaco fumado y el tabaco ritual:] el tabaco [fumado puede ser] un instrumento de iniciación, como puede ser la muerte del ser espiritual, [o] el [alimento] de un imaginario. [Es como] el ejemplo [del árbol del conocimiento]: puede ser muerte del ego imaginario en beneficio del ser —un ser que [más] realiza [su potencial]— o puede ser [al revés].

[La clave es:] la espiritualidad [que] encarna en el cuerpo físico. [El tabaco] está prefigurando, de una manera alegórica, la opción del libre albedrío [ante el] árbol del conocimiento de lo bueno [y] lo malo. Somos libres. Tengo aquí [la opción]: quiero lo bueno. [¿O] voy a escoger el trabajo lento, progresivo, paciente, del trabajo sobre sí mismo, de [la] libertad, de [la] encarnación? [Fumar sin el procedimiento es] querer saltar de frente al conocimiento.

[Sobre el uso terapéutico del tabaco en Takiwasi:] nosotros [hemos tenido resultados con] más de 15.000 [sesiones de tabaco]. [El tabaco,] cuando se trabaja bien, en contexto adecuado, permite avanzar muy rápidamente. Tenemos [muchas] personas que se han formado, y [hacen] días de trabajo muy bien hecho, con contexto ritual. Y vemos [que] es muy impresionante cómo permite desbloquear [procesos], [resolver problemas] muy rápidamente, con tomas de conciencia fuertes. Y tiene un éxito [notable], la demanda [es] considerable.

[En cuanto al tratamiento de adicciones:] el gran problema que tenemos [con] los pacientes es que vienen esperando la limpieza. [Pero] después, una vez que ya está [la purga], el [verdadero trabajo comienza]: tiene que haber un cambio de vida. Y la integración —ese [es] el trabajo de sí mismo. Hablan de depuración, de limpieza. [Pero si los cambios son] parciales, reactivos, [van a] recaer. El problema de fondo no está resuelto. La abstinencia no es suficiente para decir «está curado». [Se necesita] un cambio estructural en su vida.

[Pregunta del público sobre el tabaco como planta de comunicación con el mundo espiritual:]

[En las sesiones] chamánicas con ayahuasca, [el tabaco actúa como] la [planta de] comunicación. La energía masculina se levanta, [la] energía femenina [también]. [El tabaco permite establecer el puente entre] estos [niveles].

[Sobre los casos clínicos con jóvenes en tratamiento psiquiátrico:] hay salidas. [No es] fácil, [pero] en todo caso, [la] idea sería tener un equipo. [Hemos visto] casos de gente, jóvenes, que han venido con una [carga] de medicamentos muy fuertes, antipsicóticos. [En algunos casos,] se [retiran los medicamentos] y se le da a la planta, [y entran] en [un] proceso [terapéutico].

[El tabaco] es [una herramienta que permite] un cableado implacable, radical, del [encuentro con la] verdad. «Mira cómo tú te estás engañando.» [Es] constante [esa confrontación]. La verdad [es] muy difícil. Nosotros lo utilizamos en los seminarios: las personas que están [en retiro], están aisladas en su cabaña, se les da [tabaco]. [La experiencia es] inolvidable. La experiencia del tabaco muchas veces [conlleva vivencias] muy fuertes, con [sensaciones de] muerte. [Pero del otro lado, en] los extremos: ¿cuál es tu verdad cuando te acercas a la esencia de tu vida y muerte?

[En público,] hablar de espíritus en esta época [puede parecer extraño]. Sé que para muchas [personas puede] parecer fantasía, lo que sea. Pero en muchos años realmente [he visto pacientes] en hospitales o clínicas psiquiátricas, [con] medicamentos de contención. [Y] me da mucha pena, porque están jóvenes y condenados a estar [como] enterrados vivos. [Pero] hay salidas.

 

NOTA SOBRE ESTA TRANSCRIPCIÓN:

Este documento es una transcripción pulida de una conferencia oral de 2h 08m. El texto original fue generado por Whisper (transcripción automática de audio) y luego editado para mejorar legibilidad: se añadió puntuación, se reconstruyeron frases rotas por los cortes de timestamp, se identificaron secciones temáticas, y se señalaron con [corchetes] las palabras o frases inferidas del contexto donde la transcripción automática era incoherente. El contenido conceptual se ha mantenido fiel al original. Se recomienda verificar las citas textuales contra el vídeo fuente.

Conferencia en Barcelona, 2010

CONFERENCIA — DR. JACQUES MABIT

El poder curativo del tabaco – el rapé y otros rituales 

Tabaco Sagrado – ¿Cómo y para qué fumarlo?

Historia del Tabaco