Karité y Seda

La manteca de karité es uno de los ingredientes más hidratantes que existen. Tiene un alto poder nutritivo e hidratante, especialmente adecuado para recuperar la elasticidad natural de la piel.

Este jabón es fabricado de forma artesanal en Marsella siguiendo los antiguos métodos y recetas ancestrales utilizando ingredientes completamente naturales: agua de mar del Mediterráneo, aceite esencial de Sándalo, aceites vegetales de gran calidad, y carbonato de sodio. Es 100% biodegradable.

 

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Historia del Jabón de Marsella

El jabón de Marsella está hecho a base de aceites vegetales y es originario de Marsella (Francia). Los primeros registros de su uso son de 1370, y en 1688 se reguló el uso del nombre para aquellos jabones fabricados únicamente en la zona de Marsella a partir de aceite de oliva, imitando al Jabón de Castilla.

El uso de los aceites esenciales se remonta a Mesopotamia, hace más de 5,000 años. También fueron usados en perfumes y cosméticos en Egipto, India, Grecia y Roma.

Hipócrates, uno de los primeros médicos griegos, utilizaba esencias de las plantas aromáticas para la curación de muchos trastornos. Los Romanos asociaron los aceites esenciales y sus diversos aromas con la riqueza y el éxito.

Mesopotamia 2.500 a.C: Se han encontrado en Mesopotamia tablillas de arcilla sumerias que mencionan la mezcla que se obtenía al hervir aceites con potasio, resinas y sal.

Siria 1.500 a.C: El jabón sirio procedente de la ciudad de Alepo, antiguo territorio fenicio, se sigue fabricando hoy día con el mismo método tradicional y con aceite de oliva y aceite de laurel. 

Su modo de fabricación ancestral, se remonta a hace más de 2.000 años. Los primeros jabones de la historia eran emulsiones jabonosas líquidas, y en Alepo se introduce el proceso de saponificación y el uso de aceite de oliva y laurel, apareciendo el primer jabón sólido.

A raíz de las cruzadas en el siglo XII, la producción de jabón se extendió por todo el Mediterráneo, llegando a Italia, Francia (Jabón de Marsella) y España (Jabón de Castilla).

Sus productores se refieren siempre a un aspecto que lo hace único y le otorga una mística especial: El sol de Siria, bajo el que el jabón se seca en la etapa final de su elaboración.

Egipto 1500 a.C: Para limpiarse, los egipcios usaban a modo de Jabón una mezcla obtenida de natrón (un carbonato de sodio mineral extraído de los lagos salados), tierra de batán (una arcilla poco elástica que tiene la propiedad de absorber las materias grasas) y altramuces remojados.

En el Papiro Ebers, del año 1500 a.c se relata que los egipcios usaban una pasta jabonosa de ceniza y arcilla mezclada con aceites naturales, un recurso cosmético esencial para la élite egipcia.

Fenicios 1.200 a.C: Los fenicios fabricaban jabón con aceite de oliva y sosa cáustica (o carbonato de sodio) obtenida a partir de las cenizas de la combustión de plantas halófitas (plantas que viven en las salinas) como la salicornia o la salsola.

Celtas 900 a.C: Utilizaban grasa de cabra y cenizas de abedul para fabricar sus jabones.

Grecia y etruscos 500 a.C: Se lavaban frotándose por el cuerpo una mezcla de aceites aromáticos y arena o ceniza que luego eliminaban con un estrígilo.

Pueblos germanos y galos 300 a.C: El jabón era, según el historiador romano Plinio, un invento galo. Los galos fabricaban sus jabones con cenizas de haya y sebo o grasa de jabalí y lo usaban según Plinio para teñirse sus largas melenas de rubio o pelirrojo.

El olor de la grasa rancia les resultaba bárbaro a los romanos.

Arabia 200 a.C: En el siglo III a.C. se fabricaba en Arabia un jabón mediante la cocción de una mezcla hecha con potasa, álcali proveniente de cenizas, aceite de sésamo y limón.

Al Ándalus Siglo VIII: Los árabes construyeron la primera gran jabonería europea a finales del siglo X en Al Ándalus, en Sevilla. En el valle del Guadalquivir, donde había grandes olivares y marismas, se obtenían las materias primas necesarias para fabricar un jabón que cuatro siglos más tarde se conocerían como jabón de Castilla. Aun así, en Andalucía se siguió llamando por el nombre árabe (almona), a las fábricas de jabón.

Castilla Siglo XIV: Se elaboraba el jabón de Castilla, que provenía de aceites vegetales en vez de grasas animales, lo que hacía que pudiera utilizarse en la higiene personal. Desde entonces, los europeos se volvieron más limpios y empezaron a desaparecer las grandes pandemias.

Marsella Siglo XIV: Las famosas fábricas de jabón de Marsella se establecieron en el siglo XIV. Este jabón tradicionalmente se fabricaba con aceite de oliva, agua del Mediterráneo y sosa caustica proveniente de cenizas del laurel. Como el de jabón de Alepo, también se sigue fabricando hoy en día.

México 1.575: Se construyó una almona en la Ciudad de México. El jabón que se fabricaba en ella era el que usaban los mexicanos, hecho a partir del tequesquite, un mineral rico en sosa, y algunas plantas. En el siglo XVII se sabe de la existencia de una jabonería en Guayaquil que fabricaba jabón a partir de sebo de vacas y cenizas de yerba.

Guayaquil S. XVII: Jabonería en Guayaquil que fabricaba jabón a partir de sebo de vacas y cenizas de yerba.

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