Rapé de la tribu Huni Kuin (Kaxinawá):

Huni Kuin

Huni Kuin Murici

25,00

Huni Kuin

Xacapandaré

30,00

Huni Kuin

Huni Kuin Cacau

28,00

Huni Kuin

Cumaru

26,00

Tribu Huni Kuin 

La tribu de los Huni Kuin habita en pequeñas comunidades localizadas desde las faldas de los Andes peruanos hasta fronteras brasileñas, en los estados de Acre y Sur de Amazonas, abarcando el área del Alto Juruá, Purus y el valle del Javari.

Territorio

Su lengua materna es el Hatxa kuin, “la lengua de la verdad”, de donde deriva su nombre: Huni, que significa “hombre”, “kuin”, que quieres decir “verdadero”. El Huni Kuin se nombra así mismo como “hombre verdadero”. Hoy en día casi todos son bilingües (hablan castellano o portugués, según el área) para poder relacionarse y a veces comerciar con el mundo externo, aunque adentro de sus comunidades hablan únicamente su lengua materna.

Esta tribu se reparte en pequeñas comunidades o aldeas que han permanecido aisladas hasta 1946 en la selva virgen, lejos de los ríos que navegaban los mercaderes, algunas de las cuales siguen teniendo hoy día un contacto prácticamente nulo con el mundo occidental. En las últimas décadas han experimentado un gran cambio tanto a nivel de éxodo interno (muchas poblaciones peruanas se han trasladado al lado brasileño), como en su modo de vida.

Los Huni Kuin son también llamados kaxinawá, quizás por su habilidad de moverse en la noche en la espesura selvática, pues “kaxi» quiere decir “murciélago” en Hatsa kuin.

Vida Huni Kuin

El ecosistema en el que viven los Huni Kuin (o Kaxinawá) se divide en tres áreas bien marcadas:

Por una parte está el poblado, formado por casas familiares, casas abiertas, sin paredes, y malokas, espacios comunes igualmente techados y abiertos. Todas las construcciones están íntegramente fabricadas con materiales de la selva. Por lo general duermen en hamacas aunque tienen algunos colchones.

Al lado de las casas están las chacras, las zonas cultivadas. Después nos encontramos con un área de la selva aún con bastante presencia humana con caminos abiertos. Por último, está la selva profunda, la selva virgen más grande del mundo, en la que tan difícil resulta adentrarse.

Plantan algunas verduras y frutas: Sobre todo yuca, maíz, judías, plátano (en todas sus variedades), cacahuetes, sandía, papaya, piña, açaí. Con la yuca hacen una harina que echan en prácticamente todas sus comidas. También hacen algunos zumos de fruta fresca, como el jugo de açaí.

Hay algunos alimentos que compran, así que alguna vez acompañan sus comidas con arroz o con pasta, aunque no es lo normal. La comida se complementa con lo que hayan conseguido cazar, ya sea carne o pescado. Esta comunidad come todo tipo de carne a excepción de sus animales sagrados: serpiente, águila, urbú (de la familia del cóndor), el resto de animales, los comen. Son los hombres los cazadores, pero no todos ellos.

Un pequeño grupo de ellos tiene el rol del cazador, que le viene dado por sus ancestros así como por su cuerpo, más atlético que el del resto pues a veces caminan todo el día, durante muchas horas, en la selva. Tienen que conocerla muy bien, a ella y a los animales. Los conocen aún sin verlos, pueden sentirlos, oírlos, olerlos.

Los cazadores tienen también un sentido profundo de la ética de la selva. No matan nada que no vayan a comer, e intentan pasar de inadvertidos lo máximo posible. Lo normal es que vayan dos hombres a cazar, no más, para generar el mínimo impacto posible pero para estar protegidos. Cuando van a pescar, sin embargo, van juntos hombres y mujeres.

Si un poblado emigra a otras tierras y abandona la aldea, ésta será comida por la selva, y desaparecerá por completo bajo su espeso manto verde en un máximo de cinco años.

 

Costumbres Huni Kuin

El testimonio de un terapeuta europeo que ha convivido dos meses en una pequeña comunidad Huni Kuin de unas 50 personas nos relata: Todo está en interdependencia con la selva. Absolutamente todo. Son parte de la selva y actúan como la misma naturaleza.

Se trata de una comunidad muy tradicional, no han insertado prácticamente nada del mundo occidental en sus vidas. Y para conservar esa tradición de una manera auténtica se basan sobre todo en el uso de su lengua, en su comida en su historia, su conexión con la selva, su espiritualidad, su música, sus costumbres, sus historias y conocimientos ancestrales y sus medicinas sagradas.

Su día a día se basa en la supervivencia de la misma comunidad en la selva. Así de simple y de complejo. Dependiendo de cuáles eran los trabajos, a veces se separaban en hombres y mujeres mientras que otras veces hacían el trabajo en conjunto.

La vida social de los Huni Kuin está altamente marcada por su sexo. El hombre es el depredador, el cazador, es quien trae la carne y la materia prima de la selva. Él es el nómada, el intrépido que se aventura en la espesura de la selva.

La mujer es quien transforma lo que el hombre trae del exterior y lo convierte para su uso interior. Es quien se encarga de las artesanías, de la recolección de vegetales, de la cocina de los alimentos, de la crianza de los niños.

El hombre es el encargado de construir la casa y la mujer de adornarla y cuidarla. El hombre es quien prepara y siembra la chacra y la mujer quien se encarga de sus cuidados y de la recolección de los alimentos. La mujer, en principio, no se adentra nunca en la selva virgen.

Sin embargo, aunque sus tareas están separadas en el plano material y práctico de la vida, tanto hombres como mujeres están muy unidos en el nivel espiritual de todas estas tareas. Se trata de una organización muy dual, pero ninguna de las partes se superpone a la otra, ninguna está subyugada, las dos forman parte del uno, del todo.

 

Hábitos de los Huni Kuin

Podríamos describir así un día cualquiera en una pequeña aldea Huni Kuin en el corazón del Amazonas: Se levantan antes del amanecer, a eso de las 5 de la mañana. A partir de las 10 ya empieza a hacer mucho calor, así que hay que intentar terminar todos los trabajos que requieran mucho esfuerzo antes de esa hora.

A eso de las 10 de la mañana comen algo y descansan. No hay un programa estándar para los trabajos que hay que hacer. Cada mañana, después de desayunar (no hay ninguna diferencia entre la comida que comen en el desayuno o en la cena), el jefe se reúne primero con su familia para hablar de lo que es necesario hacer en ese momento para organizar los trabajos de la jornada.

Después se reúne con el resto de la comunidad. Esa reunión se da de manera completamente natural y todo el mundo participa en ella sin importar el sexo o la edad. Nadie está obligado a hacer ningún trabajo, todos tienen la conciencia de lo que es necesario hacer para su propia supervivencia como tribu y por eso trabajan todo el día.

No existe la ceremonia del casamiento entre sus ritos. La unión de una pareja se consagra cuando el joven prepara la chacra para su enamorada. Aunque los padres intervienen por sus propios intereses en estas uniones, no pueden obligar a los jóvenes a estar juntos en contra de la voluntad de alguno de ellos. Existen, sin embargo, muchas ceremonias que se cumplen metódicamente, como la de la fertilidad, o como la del paso de la niñez a la vida adulta.

Los Huni Kuin no tienen una palabra para denominar a la humanidad, o al ser humano. Distinguen, por una parte, al kuin(ellos mismos) y por otra al bemakia (“el  otro, los otros”). Los Huni bemakia son para ellos tanto los incas como los blancos.

Existe un grupo intermedio entre unos y otros, que son los Huni kayabi, indígenas de su mismo grupo lingüístico, Pano. Entonces, para decir “toda la humanidad”, los Huni Kuin dirían “dasibi huni inun betsa betsapa”, lo que podríamos traducir por “todos nosotros y los demás que son diferentes”.

Cosmovisión Huni Kuin

Es importante recordar que para los Huni Kuin todas las plantas de la selva son sagradas y son medicina. Una de las costumbres más arraigadas de esta tribu son los baños de plantas, que realizan con mucha frecuencia. Para estos baños, escogen una planta que necesitan (tienen un conocimiento asombroso de la flora que les rodea), la hierven, y se bañan con este agua aromática.

Este baño tiene cualidades terapéuticas inimaginables, siendo capaz de restablecer la energía, de relajar daños musculares, de desinflamar zonas hinchadas del cuerpo, de alinear los chacras o de alejar los malos pensamientos o las preocupaciones. No es necesaria la recomendación de ningún chamán o pajé (el hiervero de la comunidad) para este baño.

Esta acción que puede parecer tan simple, nos muestra la sabiduría intrínseca de todos los miembros de una comunidad con respecto a la naturaleza a la que pertenecen y nos adentra en su cosmovisión como seres que pertenecen a la selva sin que exista una diferencia entre ella y los hombres que la habitan.

 

El “pajé”

El “pajé” tiene conexión con las plantas. Tiene un conocimiento muy completo de todas las plantas que habitan en la selva, pero además tiene una conexión espiritual con estas plantas y con todos los medicamentos naturales. Es una figura tan importante como el chamán, aunque existe entre ellos una pequeña diferencia.

El terapeuta “pajé” se comunica con las plantas y su función es curar cualquier tipo de enfermedad o molestia a través de las plantas y de medicina natural hecha con plantas. El chamán se comunica con los espíritus y ése es su trabajo. Van a verle cuando necesitan algún trabajo relacionado con un espíritu.

Los chamanes tienen el conocimiento que viene de otras vidas anteriores y también de sus ancestros. Ellos no decidieron ser chamanes, si no que nacen chamanes. Su rol es contactar con los espíritus. Los chamanes, así como los pajés, durante largos periodos de iniciación a diversos procesos, hacen una dietas concretas, en las que, por ejemplo no comen carne, ni pescado, ni sal, ni azúcar, ni tener relaciones sexuales, así se muestran puros frente a los espíritus y pueden conectarse con ellos.

Para el mundo occidental es realmente difícil de comprender todo este conocimiento, pero en esta comunidad desde pequeños se instruye a los niños en el conocimiento de plantas, los animales, a los ancestros, a los elementos, a la Madre Tierra, al astral y la espiritualidad… Si estás conectado con el aquí y el ahora, recibirás todas las instrucciones para aprender y crecer.

El proceso de aprendizaje del yerbero (pajé) es bien diferente a aquel del chamán. A menos que trate con hojas venenosas, el yerbero no está sujeto a ayunos y puede desenvolver sus actividades normales de caza y vida conyugal. El adquiere su conocimiento a través del aprendizaje con otro especialista y requiere de una memoria y percepción agudas.

A pesar del conocimiento que tienen tanto el pajé como el chamán, no se vuelven figuras de autoridad. Existe una libertad que está por encima de cualquier hombre, todo hombre es libre de hacer lo que quiera, y todos están sometidos a las leyes implacables de la selva, y no de los hombres. No existe el “yo” como algo separado de la comunidad o de la selva.

Cuando alguien transmite una información no lo hace desde el ego, así como el resto no escucha desde la subyugación. Existe una plena conciencia de que la transmisión de la información tiene su razón de ser más allá de la voluntad de los hombres. No hay tanto pensamiento y eso se debe a que el “yo” no tiene tanta importancia.

Todo es conciencia y conexión. Las cosas son más simples porque la vida allá es de por sí complicada. La Madre Tierra no tiene fronteras, es un único organismo y los humanos somos parte de ella, sólo tenemos que escucharla para conectarnos con ella y por tanto con nosotros mismos.

En su cosmovisión los Huni Kuin imaginan una colina que representa el mundo. En su cima está el centro y de ella nacen todos los ríos que se alargan hasta no dejar ver su otra orilla. En la parte baja vive una tarántula dueña del frío y de la muerte. El cielo se extiende por debajo de la tierra hasta unirse en el horizonte.

Los Huni Kuin se imaginan viviendo en la cima de la colina, mientras que los los “huni bemakia”, es decir, el resto de humanos que no pertenecen a su tribu o su comunidad lingüística, viven abajo. Actualmente se encuentran ambos en posiciones más cercanas, pues los huni kuin han bajado de la cima y los blancos han logrado cruzar los serpentinos ríos gracias a la ayuda de un gran cocodrilo.

Los Huni kuin aseguran que los chamanes reales, los “mukaya”, los que portaban dentro de su cuerpo la sustancia chamánica a la que llaman “muka”, han muerto. Pero esto no les limita para practicar otras formas de chamanismo, consideradas menos poderosas, pero igualmente eficientes. Así, afirman al mismo tiempo que no existen chamanes y que existen muchos.

Una característica del chamanismo huni kuin es la capacidad de sanar o de causar una enfermedad. La invisibilidad y la ambigüedad de este poder es vinculada a su transitoriedad. Chamanismo es más un evento que un papel o una institución fija de la sociedad. Esto se debe también a las duras reglas de abstinencia que requiere el ser chamán: no puede comer carne ni tener relaciones con mujeres.

El uso del ayahuasca es una práctica colectiva entre los Huni kuin, experimentada por todos los hombres y mujeres, adultos y adolescentes que desean ver “el mundo del ayahuasca”. El “mukaya”, el chamán, no necesita ninguna sustancia, ninguna ayuda externa para comunicarse con el lado invisible de la realidad.

El Yuxin

Todos los hombres adultos son un poco chamanes en la medida en que aprenden a controlar sus visiones e interacciones con el mundo de los “yuxin”, que traduciríamos de alguna manera como “el mundo de los espíritus”.

Esto es debido al uso repetitivo, frecuente y popular del ayahuasca, que consumen de dos a tres veces por mes, así como a los largos paseos solitarios que realizan algunos ancianos sin un objetivo práctico, como podría ser la caza o la búsqueda de yerbas medicinales. Esas caminatas están más bien destinadas a establecer un vínculo activo con el mundo de los “yuxin”.

El ayahuasca, lo llaman “nixi pae”, que viene de una una liana giganta (marirí) y la chacruna, un árbol, ambas plantas tienen unas hermosas flores. La mezcla de estas dos plantas en una preparación específica da como resultado la bebida de ayahuasca. Es normal que en las comunidades estas plantas se encuentren rodeando la aldea, por lo que no hay que adentrarse demasiado en la selva para encontrarlas.

Se necesita al menos todo un día de preparación (a veces incluso más), y normalmente se cuece más medicina de lo necesario en una ceremonia, para que sobre. Así, tienen en la comunidad suficiente medicina preparada para cuando sea necesario.

Otra de las medicinas sagradas que utilizan en las ceremonias es el rapé, que se prepara con hojas secas de tabaco (por temporadas plantan ellos mismos, o le compran a otras comunidades que cultivan por la zona) y cenizas de otros árboles de la selva, todo machacado hasta crear un polvo muy fino.

Este polvo de mapacho se proyecta mediante un kuripé. El rapé se mete en el kuripé, luego un miembro de la comunidad inserta un lado del kuripé en una fosa nasal mientras que otro sopla, proyectando la sustancia que esnifa el primero. Hay muchas variedades de rapé diferentes dependiendo de las plantas que se usen para mezclar con el tabaco. Cada una responde a un espíritu y a un propósito diferente, pero en todas las fórmulas está el propósito de clarificar la mente y poder tomar las decisiones acertadas, siendo esta una propiedad misma de la planta del tabaco.

Otra medicina muy importante que utilizan los Huni Kuin es “sananga”. Son los extractos de las raíces de un árbol mezclados con otros líquidos, normalmente con limón, y se utiliza poniendo unas gotas en el ojo. Te limpia los ojos profundamente y mejora tu vista, además de darte una energía limpia y concentrada muy fuerte.

Hay dos tipos de sananga, uno para mujeres y otro para hombres, aunque ambos son utilizados indistintamente por unos y por otras. El sananga de las mujeres es mucho más suave, no produce tanto ardor en el ojo, te ayuda a estar tranquilo, a meditar, tiene la cualidad de relajarte sin perder un estado de concentración

Tiene energía femenina y sabiduría. El sananga para hombres, sin embargo es muy fuerte, de las medicinas más fuertes que he probado en mi vida. Se utiliza sobre todo antes de emprender un viaje, o para ir a cazar, o cuando alguien necesita una limpieza muy fuerte, una purga.

En las ceremonias de ayahuasca de los Huni Kuin es muy común utilizar durante el cierre “kambó”. Esta medicina consiste en un extracto del veneno de un determinado sapo (kambó) del Amazonas que contiene unas increíbles cualidades desintoxicantes.

Es capaz de limpiar el organismo tanto corporal como etéreo, es decir, lo mismo puede romper una piedra en el riñón y expulsarla del organismo como sacar la rabia acumulada que uno carga en su personalidad, a veces inconscientemente, a lo largo de los años. Esta medicina es esencial para los Huni Kuin.

Nada de esto es algo que simplemente se “consume”. Son medicinas con las cuales hay que tener mucha conciencia porque realmente son muy potentes, y ciertamente pueden ayudar a sanar enfermedades tanto somáticas como psicológicas pero deben ser tomadas con la intención y la conciencia necesarias. Todas estas medicinas tienen la cualidad de poner en consonancia la mente, el cuerpo y el espíritu, equilibrando cada una de estas fuerzas.

Cada medicina se utiliza de manera ceremonial siempre. Y las ceremonias suceden siempre que sea necesario, y esa necesidad se habla en la comunidad, en armonía con los espíritus y los ancestros. La medicina siempre nos trae una información sobre lo que estamos viviendo. Las ceremonias pueden ser familiares, o de toda la comunidad, o junto con otras comunidades… No hay un contexto determinado, simplemente hay una profunda conexión.

Las medicinas nos ponen en conexión con todo lo que no pueden ver nuestros ojos pero existe. Son un camino para curarnos y para transformarnos, tienen la función de poner en consonancia el cuerpo, la mente y el espíritu.

Nos conectan con el misterio de la vida, nuestra luz, nuestra alma, nuestro corazón, con la Madre Naturaleza, nuestros ancestros, el astral… Se necesita una determinada frecuencia para poder conectar con este otro mundo, y este es el objetivo de las plantas sagradas: el de hacerte vibrar en la misma frecuencia que vibra la selva, la Madre Naturaleza.

“Yunxidad” es una palabra que recoge la cosmovisión chamánica de los Huni kuin, una visión que no considera lo espiritual (yuxin) como algo sobrenatural o sobrehumano, localizado fuera de la naturaleza y fuera de lo humano, si no que entiende que lo espiritual como la fuerza vital (yuxin), que permea todo lo vivo en la tierra, los hombres, la selva, los animales, las aguas y los cielos.

En el día a día, vemos un lado de la realidad, donde este parentesco universal de las cosas vivas no se revela: vemos cuerpos y su utilidad inmediata. En estados alterados de conciencia, como por ejemplo tras ingerir ayahuasca, el ser humano se enfrenta con el otro lado de la realidad, en que la espiritualidad que habita ciertas plantas o animales se revela como “yuxin». Por manifestarse tanto como fuerza vital cuanto como alma o espíritu con voluntad y personalidad propias, ningún término capta bien este carácter efímero y polivalente del “yuxin”.

En la región del Purus, los propios Huni kuin traducen “yuxin» por alma cuando se refieren a los yuxin que aparecen de noche o en el crepúsculo de la selva, bajo forma humana. El uso de esta palabra viene de la convivencia con los caucheros, que también ven y hablan de almas. Cuando se habla del “yuda baka yuxin» o del “bedu yuxin” de la persona, se usa más espíritu.

La actividad del chamán que intenta conectar y relacionarse con los “yuxin” es indispensable para el bienestar de la comunidad. La causa última de todo malestar, enfermedad o crisis tiene sus orígenes en este lado “yuxin” de la realidad. El rol del chamán es ser el mediador entre los dos lados. Los lugares con mayor concentración de yuxin son los barrancos, los lagos y los árboles.

 

El Muka

El poder de los yuxin, que se revela en su capacidad de transformación, es llamado muka. Muka es una cualidad chamánica a veces concretizada como sustancia. El ser con muka tiene el poder espiritual de matar y de curar sin usar fuerza física o veneno (remedio: dau). El ser humano puede recibir muka de los yuxin, lo que le abre el camino para tornarse chamán, pajé, mukaya. Mukaya significa hombre con muka o, en la traducción de Deshayes, “pris par l’amer” (“tomado por el amargo”).

El chamán tiene un papel activo en el proceso de acumulación de poder y conocimiento espiritual, pero su iniciación acontecerá solamente a partir de la iniciativa de los yuxin. Si los yuxin no lo escogen, no lo toman, poco aportan sus paseos solitarios en la floresta. Una vez abordado por ellos, en cambio, el aprendiz se torna enfermo a los ojos de los humanos (“se quedan enfermos cuando llega mujer cerca de ellos”). El punto débil del yuxin es el cuerpo, el del hombre es su yuxin; la “yuxindad” amenaza el cuerpo del hombre, y el cuerpo, la sangre (femenina) amenaza la cabeza de los yuxin.

Si el hombre que fue tomado quisiera seguir el camino del mukaya, se somete a dietas prolongadas y severas (sama) y procura otro mukaya para instruirlo.

Otra característica del chamanismo kaxinawá (Huni Kuin), expresada por el nombre mukaya, es la oposición entre el amargo (muka) y el dulce (bata). Los Kaxinawá distinguen dos tipos de remedio (dau): los remedios dulces (dau bata) son hojas de la floresta, ciertas secreciones animales y los adornos corporales; los remedios amargos (dau muka) son los poderes invisibles de los espíritus y del mukaya.

El proceso de aprendizaje del yerbero es bien diferente a aquel del chamán. A menos que trate con hojas venenosas, el yerbero no está sujeto a ayunos y puede desenvolver sus actividades normales de caza y vida conyugal. El adquiere su conocimiento a través del aprendizaje con otro especialista y requiere de una memoria y percepción agudas.

La primera señal de que alguien posee la potencia para ser un chamán, para desarrollar una relación con el mundo de los yuxin, es el fracaso en la caza. El chamán desenvuelve una familiaridad tan grande con el mundo animal (o con los yuxin de los animales), que al conseguir entrar en diálogo con ellos no consigue más matarlos.

“Y andando en el mato, el animal está hablando conmigo, dice. Cuando ve al venado, entonces llama ‘hey, cuñado’, dice, entonces se queda parado. Cuando ve un puerco, ‘ah’, llama, ‘ah, mi tío’, y ahí se queda. Entonces, en nuestras palabras, dice ‘em txai huaí!’ (hey, cuñado!), y no come” (Siã Osair Sales, comunidad Huni Kuin, Amazonas brasileño).

Durante los momentos de alteración de conciencia, el “bedu yuxin” viaja, libre del cuerpo, en el sueño, o cuando la persona está en trance, bajo el efecto del rapé o del ayahuasca. Estos viajes cumplen objetivos más allá de la sanación de una enfermedad concreta. Son excursiones exploratorias. Procuran entender el mundo, sus motivaciones, sus causas, sus efectos, sus conexiones.

Así mismo, para los Huni Kuin existen varios tipos de enfermedad: una material (veneno) y otra espiritual (poder). La dolencia causada por el veneno es por cuenta del dauya (yerbero), mientras que la enfermedad provocada por el poder espiritual (muka) tiene como enemigo culpable a un mukaya (chamán). Existe además un tercer tipo: la enfermedad causada por los “yuxin”.

Tecnología y los Huni Kuin

A principios del siglo XX, os Huni Kuin (o Kaxinawá) sufrieron los violentos ataques  de los caucheros, por lo que sus relaciones con los hombres blancos no fueron pacíficas hasta mediados de los años 50. Entonces, los Huni Kuin empezaron a mantener una relación de economía de intercambio con la sociedad no indígena de Brasil y Perú.

Los Huni kuin, que son grandes cazadores, conseguían pieles, plumas y semillas y otros tesoros recogidos en la misteriosa selva amazónica a cambio de utensilios manufacturados que les facilitaban la vida en tareas básicas. Con el tiempo, dejaron de utilizar sus flechas y comenzaron a usar rifles para la caza, por lo que dependían de los cartuchos que el mundo occidental les vendían.

Los Huni Kuin perdieron así su autonomía de caza, pues las nuevas generaciones no se instruyeron en la realización de flechas ni en el aprendizaje de la caza tradicional. Cuando los precios de los cartuchos aumentaron, empezaron a dedicarse a la ganadería bobina y porcina, lo que cambió drásticamente su forma de vida.

Sin embargo, existen comunidades muy diversas de Huni Kuin, y de hecho la mayoría siguen cazando, aún con armas de fuego, lo que simplemente ayuda a la ardua y peligrosa tarea de los cazadores.

También suelen tener, incluso en las comunidades más pequeñas, algunas comodidades mínimas que facilitan la vida en una manera muy básica sin atentar a su modo de vida de manera absoluta. Por ejemplo, suelen tener una nevera comunitaria donde guardan la carne que no se consume en el momento, así como algunos vegetales.

También suelen tener algunas herramientas que les hacen más fácil las tareas de agricultura, como una sierra eléctrica, o un cortacésped. Tienen, por lo general, electricidad a base de paneles solares, aunque esto no quiere decir que cada choza tenga luz, si no que la electricidad se utiliza para las cosas comunes.

Normalmente, mediante un generador con gasolina, se da luz e internet a toda la comunidad por una hora al día. Esto varía mucho de una comunidad a otra.

Hay comunidades que tienen electricidad durante todo el día, teléfonos móviles particulares, hay Huni Kuin que tienen redes sociales donde difunden su cultura y muestran sus poblados, hay comunidades que ofrecen alojamiento a turistas a cambio de grandes cantidades de dinero, mientras que otras comunidades huni kuin se mantienen más aisladas y sin necesidad de entrar en el círculo económico a través de la moneda si no más bien a través del intercambio.

La utilización de las redes sociales ha facilitado, sobre todo, su visibilidad en todo el Planeta, haciendo que sus cantos y sus rezos sean accesibles para todos.

Hace un par de décadas, tres jóvenes líderes Huni Kuin llegaron a Río de Janeiro con la idea de hacer ceremonias fuera de su área natal por primera vez. Hoy en día muchos líderes viajan a los cinco continentes para ofrecer rituales, por lo que conocen a la perfección el modo de vida occidental, con sus tecnologías y sus modernidades.

Huni Kuin

Huni Kuin Murici

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Huni Kuin Cacau

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